Vivienda

Vivir en una cueva

El hombre encontró refugio en las cuevas desde la época prehistórica convirtiéndolas en su morada. Si bien primero se alojó en cuevas naturales, al poco tiempo comenzó a excavar viviendas en las laderas de cerros y montañas dando inicio así a la arquitectura subterránea y/o troglodita.

En este mundo en el cual los avances tecnológicos han reformado estilos de vida a lo ancho y largo del orbe, las llamadas casas-cueva siguen siendo el hábitat de más de 60 millones de personas pues satisfacen las demandas mínimas que requiere el hombre para subsistir. Sin embargo, más allá de que en estas ancestrales moradas vivan familias humildes, hospedarse o vivir en una se ha convertido en una experiencia que cada vez gana más adeptos entre las personas que buscan acercarse de nuevo a la naturaleza para alejarse del bullicio de las grandes ciudades; eso sí, con todas las comodidades de la vida contemporánea.
En la región sur de España, estas construcciones subterráneas se han convertido en pocos años en un producto no sólo para cubrir determinada demanda de vivienda sino que también son un atractivo turístico. Por su parte, en Suiza, el arquitecto Peter Vetsch, desde los años setenta diseña tanto casas unifamiliares como grandes urbanizaciones donde los residentes viven confortablemente bajo tierra. Ya sea para lograr la permanencia de las casas-cueva ancestrales o para erigirlas desde cero bajo la bandera de la arquitectura bioclimática, el uso de tecnologías como el concreto lanzado y el ferrocemento tiene un papel fundamental en su conservación y construcción.

Arquitectura troglodita

Cuando hablamos de casas-cueva o de hábitat troglodita (del griego troglodytes) lo hacemos en referencia al peculiar modo de organización de un asentamiento humano en cavernas. Esta etimología que particularmente se aplica a grupos humanos prehistóricos es aplicable en la actualidad a determinadas zonas geográficas como Andalucía, en España. Así, las cuevas excavadas por la mano del hombre no son posibles más que en materiales desmenuzables y fáciles de tallar, secos y muy impermeables, siendo depósitos de rocas sedimentarias, en la mayoría de los casos, en las que el manto freático es suficientemente profundo para que los habitantes no tengan que temer a la humedad. La ubicación de las cuevas está directamente relacionada con el clima. Este tipo de vivienda se encuentra sobre todo en zonas de clima árido y cálido donde la vegetación es escasa, así como en regiones con bruscas variaciones de temperaturas ya que protege tanto del exceso de calor y frío como de los fuertes vientos.

 

Al rescate de la arquitectura troglodita española
España es uno de los países más ricos en viviendas trogloditas. Excavadas en las laderas de cerros y montañas, estas singulares viviendas hoy están en boga gracias al auge del turismo rural, aunque cabe destacar que de acuerdo con información del diario español El País en la actualidad, tan sólo en Granada, unas 25 mil personas las habitan de forma habitual. Excavados en roca, arcilla, areniscas, calizas, conglomerados o rocas compactadas, estos huecos en la tierra son autoportantes; es decir, no requieren del uso de concreto armado, ni refuerzos de madera o arcos de ladrillo para soportar el techo. Sin embargo, en los meses de intensas lluvias y después con la presencia de la acción secante del sol se pone en riesgo de sufrir derrumbes a muchas de estas
viviendas, afectando a las familias que viven en ellas. En lo que toca a la hostelería troglodita, este sector lleva más de 15 años trabajando en la construcción y mantenimiento de cuevas, y ha adaptado a estos recintos con 900 años de antigüedad a la vida contemporánea. Tras las afectaciones del temporal que afectó a las casas-cueva deshabitadas o en condiciones precarias más que a las instalaciones turísticas, los empresarios ofrecieron compartir su experiencia y conocimiento en la construcción y mantenimiento de cuevas.
La solución que encontraron los especialistas reunidos por la Diputación de Granada para garantizar la seguridad en las casas-cueva es aplicar concreto lanzado con fibras de acero para crear un “caparazón estructural”. Esta técnica, que es utilizada por los ingenieros en la construcción de túneles y estabilización de taludes, no requiere de complejas preparaciones y ofrece una gran resistencia a la corrosión, además de que tiene una excelente adherencia a diferentes materiales como roca, arcilla y arena, entre otros. Para probar su eficacia en la reparación y conservación del patrimonio troglodita, la tecnología está siendo implementada en la construcción del “Centro de Artesanía y Eco museo del Pan del Valle del Zalabí” un museo interactivo ubicado en un complejo de cuevas que abrirá en 2011. Los 9 mil metros cuadrados del Centro tendrán gran capacidad para soportar cargas con la ventaja de que además, esta técnica supone un importante ahorro de materiales y mano de obra sobre cualquier otro sistema aplicable en seguridad.

Cuevas modernas
Otra faceta de esta búsqueda de vivir “pegado a la tierra” es la construcción de casas-cueva de nueva factura inspiradas en la interpretación de una arquitectura respetuosa con el medio ambiente. El arquitecto suizo Peter Vetsch es uno de los principales exponentes de esta filosofía que está sustentada en el hecho que si el suelo y la casa se separan, ésta última es construida en el aire, dando por resultado la pérdida de calor y humedad, y con ello la pérdida de esperanza de vida. Desde los años setenta, Vetsch ha construido más de 70 casas con una conciencia ambiental, ecológica y progresiva.
Su obra recuerda las formas orgánicas de Antoni Gaudí, así como la arquitectura Jugendstil. Para este arquitecto suizo, el principio fundamental de diseño de una casa-cueva es conservar la esencia de la tierra, respetar el medio ambiente y ayudar a un consumo razonable de energía. No obstante, algo que resulta paradójico es que esta arquitectura que tiene la capacidad de fusionarse con paisajes pre-existentes e imitar la geología natural, generalmente no es aceptada como “sustentable” por los llamados “arquitectos verdes” debido a que en su construcción utiliza materiales industriales como el cemento y la malla de acero.

 

Cueva-museo

Con una superficie de 1100 metros cuadrados en cuevas y una afluencia anual proyectada de 40 mil visitantes (turismo de grupos principalmente) el “Centro de Artesanía y Eco museo del Pan del Valle del Zalabí”, en Granada, España, tiene previsto abrir sus puertas en marzo de 2011.
La inversión en obra será de 460.000 euros. El total de inversión con contenidos será de más de 700.000 euros. El turista que visite el Centro participará de la cultura troglodita efectuando labores artesanales como objetos, velas, jabones, recuperación de muebles y concursos de gastronomía. Además habrá una exposición permanente del trogloditismo en el mundo. Este proyecto es parte de programa de Turismo Sostenible de las Altiplanicies Norgranadinas: Paisajes Troglodíticos, en el que
participan 46 municipios para desarrollar turísticamente esta zona del sur de España.


Las casas-cueva modernas integran desde su concepción elementos de confort como cocinas, baños y sistemas de calefacción. Pueden ser construidas como viviendas individuales o como conjuntos de viviendas con una planificación orgánica. Estas esculturas habitables permiten una experiencia más allá de las típicas cuatro paredes y sus ángulos rectos. En comparación con los edificios convencionales, las casas-cueva se mimetizan con el entorno. Al asemejar colinas, sus techos se convierten en “suelo”. En sus obras, Peter Vestch inyecta un aislante de espuma rígida y poliuretano contra el frío y el calor hacia el exterior de las bóvedas para que sean impermeables. Después coloca una estera continua encima y las cubre con tierra. De esta forma el techo se convierte en una manta aislante que protege a la casa eficazmente de la lluvia, las bajas temperaturas, el viento y la abrasión natural. Al ser construcciones monolíticas son prácticamente herméticas y por tanto tienen un aislamiento muy eficaz que se traduce en un ahorro energético de hasta un 50%. Otra de las ventajas ecológicas de estas construcciones es su agradable temperatura interior, así como la humedad del aire, que está en el orden del 50%, en contraste con los espacios sobrecalentados en invierno de las casas convencionales. El uso de energías alternativas es fácil de integrar en las casas-cueva. Peter Vetsch utiliza sistemas de calefacción de piso radiante o el calor que se almacena en el suelo; y con un panel solar de 4 metros cuadrados abastece entre el 50 y70% de la demanda de agua caliente de una familia de cuatro personas.
Las formas orgánicas de la arquitectura de las casas-cueva modernas son posibles gracias al uso de una tecnología muy simple pero poderosa que se conoce como ferro-cemento. Creada a principios del siglo pasado, es uno de los procedimientos de construcción más versátiles que existen. Consta de una malla de alambre con barras de refuerzo para la estructura a la que se aplica una fina mezcla de cemento lanzado a mano con una tiroleta, o con un rociador de volumen de cemento impulsado por una bomba peristáltica. La capa de cemento que se utiliza es muy delgada y tiene una elevada resistencia que está dada por la forma de las piezas. Esta tecnología presenta una buena resistencia a la tracción que supera notablemente a la del concreto armado y se mantiene en el rango elástico hasta su fisuración. Otra de sus ventajas es que ofrece un alto rendimiento y tiene una durabilidad superior contra otros materiales.
Sin duda, el ferrocemento es una técnica constructiva excelente para la construcción de vivienda debido a su costo relativamente bajo, su durabilidad y su resistencia a la intemperie. Es fácilmente moldeable en domos, bóvedas, formas extruídas libres, y puede cubrir grandes claros reduciendo la necesidad de apoyos. Es un material térmico y acústico; impermeable y resistente al fuego. En el caso de las casas-cueva, sus estructuras, concebidas como bóvedas integrales, pueden ser prefabricadas en bloques individuales rígidos o ser colocadas en redes de armazón mediante un sistema de moldeo por inyección. Cabe destacar que el uso de esta tecnología implica un compromiso. Es imposible cambiar una estructura de ferro-cemento sin realizar una demolición quirúrgica ya que la estructura sólo puede tolerar una cantidad limitada modificaciones antes de perder totalmente su integridad. c

 

Isaura González Gottdiener

 


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