Infraestructura

Interactivo e icónico


Localizado en la zona poniente de la ciudad de Durango, en las inmediaciones del Parque Sahuatoba, el Museo Interactivo Bebeleche es uno de los recintos mejor equipados en su género además de haberse posicionado rápidamente como uno de los consentidos del estado.

Esta obra, en palabras del arquitecto Jorge Vázquez del Mercado Benshimol, representa el compromiso de edificar un museo que capitalizara la experiencia del trabajo acumulada con el equipo de diseño de Papalote Museo del Niño, institución que siempre demanda excelencia y busca sobrepasar sus propias expectativas. Sin embargo, no era lo único: representaba para todo su equipo de proyectos uno de los encargos más importantes construidos en su carrera profesional, tanto por tratarse de un edificio público de escala mayor, como por el compromiso asumido en la responsabilidad urbana que representa para el estado de Durango.


La meta principal que tenían en las manos al recibir esta asignación era lograr una obra icónica y perdurable diseñada en un lenguaje que busca sobretodo escapar a la arquitectura como espectáculo fortuito. De ahí que el sistema constructivo a utilizar se presentó como el principal reto que hubo que afrontar para lograr lo prometido.


Características


Bebeleche es un Museo Interactivo Infantil con un programa de exhibición integrado por cuatro pabellones temáticos, o salas de exhibiciones, de 400 m2 cada uno; un pabellón para pequeños de 300 m2 y un espacio para exposiciones temporales de 300 m2. El conjunto está equipado con una sala de proyecciones para películas en 3D, salón de usos múltiples, tienda de regalos, área de restaurantes, además de un estacionamiento para 600 automóviles, así como los servicios de apoyo necesarios para el funcionamiento del museo.


La expectativa idónea, generalmente en estos casos es que el edificio sea coherente con la visión lúdica y formativa a la que alude el nombre, en este caso se conceptualizó el juego del “Avión” conocido en el norte del país como el “Bebeleche”. Evitando la trampa de la literalidad implícita en la invitación, el despacho a cargo optó por una interpretación del juego en tanto su linealidad y dinamismo, introduciendo la idea de que la arquitectura puede inclusive asirse del diseño gráfico para encontrar justificación de propuestas de color y materialidad por mencionar algunas de ellas.


Con el concepto anterior ya desarrollado, el conjunto quedó integrado por una serie de volúmenes en forma de “cajas” cromáticas, respondiendo a la paleta temática del guión museográfico y por un volumen de mayor altura que contiene al vestíbulo principal, revestido por la suma de los colores de dichos cuerpos. Esta disposición poli cromática y de ambición cinética, está integrada a su vez, por una galería de doble circulación que contiene jardines interiores y envuelve a los pabellones.


Las galerías de circulación, así como las zonas de apoyo al museo se presentan como cuerpos monolíticos y monocromáticos. Su disposición permite que el museo pueda visitarse y recorrerse de diversas maneras, transversal y longitudinalmente, y el receso se hace posible entre cada sala. Asimismo, la disposición lineal de las galerías, recompensa el final del recorrido con el jardín-plaza de juegos infantiles al aire libre, que ofrece una lectura del conjunto arquitectónico dentro del mismo bosque, donde confluyen los visitantes al juego como actividad integradora y generadora de conocimiento. Sobre la obra, el entrevistado comentó: “El proyecto ofrece, además del más avanzado equipamiento de exhibiciones, una especial atención a las obras exteriores y el espacio público”. Agrega además que, hacia el frente se presenta una gran plaza de acceso con un atractivo juego de plataformas a desnivel que pretende convertirse en un lugar de reunión, que articula al museo con el parque Sahuatoba el cual es una de las mayores aportaciones en cuanto a espacio público de calidad que tiene el conjunto. En la parte posterior se localiza el estacionamiento arbolado, que incorpora una nueva vialidad generosa que permite acceder al museo cómodamente, previendo el correcto desembarco para autobuses escolares o grupos, y el espacio para futuro crecimiento en otros 400 cajones más.


El interior del museo incorpora importantes áreas verdes, produciendo una afortunada relación “interior-exterior” donde destaca la importante cantidad de árboles, plantas y arbustos que se han incorporado a los espacios, tales como palmeras, magnolias, liquidámbares, jacarandas, encinos y pinos principalmente.


En apoyo al tema de la sostenibilidad, se concibió una franca orientación sur en su totalidad previendo las bajas temperaturas en invierno y un sistema de ventilaciones cruzadas que le permite prescindir de aire acondicionado en los espacios museográficos en la época de calor. De igual manera, el manejo y el control de la luz natural previstos en el proyecto permiten racionalizar el consumo de energía significativamente durante la operación del nuevo museo. Esto forma parte de todos los estudios que fue necesario realizar para llegar a la correcta ejecución y funcionamiento del proyecto ya que además se analizó el flujo de personas, los controles de acceso a las diferentes zonas, el compromiso urbano implícito en el emplazamiento del futuro museo y una idea lúdica de “balance-color-forma” para que los usuarios –en su mayoría son niños- se sintieran atraídos y cómodos en las instalaciones.


Por otro lado pero no menos importante se cuidaron varios aspectos importantes referentes a las instalaciones especiales con las que se cuentan, destacando entre ellas, las correspondientes a las instalaciones contra incendios, de alarmas, instalaciones de audio en cada una de las salas y demás espacios del museo, video vigilancia en interiores y exteriores, iluminación museográfica, equipo para proyecciones 3D, telefonía, voz y datos.


El concreto lúdico


La logística y desarrollo de la construcción del “Bebeleche” estuvo a cargo del ing. Santiago Antonio Cardosa Nevárez, quien con una trayectoria de más de 26 años en la industria ha destacado con múltiples reconocimientos por su trabajo en obras institucionales. Él nos explica que el edificio mantiene una gran relación con el concreto porque debido a las características particulares de la obra era necesario concebir espacios amplios, por lo que se definieron elementos estructurales esbeltos y eficientes para cubrir los grandes claros y cobijarse en las cualidades conocidas de este material y su facilidad para obtener la apariencia expuesta que se buscaba en el proyecto.


“En cuanto a muros se empleó concreto hecho con cemento blanco y agregados de la zona que le dotan de un color propio, mientras tanto las losas fueron realizadas con elementos de concreto preesforzado “doble T”, comenta. En algunos otros elementos como las cajas temáticas se realizaron muros de block de concreto revestidos de cristal por el exterior y forro con tablaroca por el interior, garantizando un bajo costo de mantenimiento para el museo con una arquitectura que además ambiciona ser atemporal”.


Dadas las características mencionadas se tuvo la necesidad de establecer especial atención en el proyecto, vaciado y ubicación de elementos estructurales, principalmente en las trabes de concreto armado con acero de refuerzo, las cuales presentan una altura de 7.20 m, con un espesor de .40 m, las que por procedimiento constructivo no fue posible vaciar monolíticamente, por lo que fue sujeto a revisién de las áreas y puntos en los que era posible dejar las preparaciones requeridas, así como de juntas constructivas. Para llevar a cabo la obra, se requirió de utilizar concretos de fabricación especial, para la obtención del color especificado en el proyecto ejecutivo, tales como la adición de mayor cantidad de cemento blanco de acuerdo a la resistencia por esfuerzo a compresión, y así obtener la resistencia indicada con las bondades en el uso de aditivos de acelerantes de fraguado y resistencia, así como de desmoldantes, fluidizantes, que permitieron la obtención de productos con calidad, resistencia y tiempo deseado.


El control de la resistencia del concreto se basó en las pruebas a la compresión axial de cilindros, fabricados, curados y aprobados de acuerdo con las normas N0M C 159 y NOM C 83 por el laboratorio contratado por la empresa constructora y fue aprobado en su momento por las dependencias estatales. “Como el concreto se elaboró con cemento Tipo CPO, los resultados se definieron de los ensayos a los 28 días de edad. La compañía (CEMEX), proveedora del concreto presentó pruebas de control de calidad, incluyendo pruebas de cilindros extraídos por ella misma, para garantizar la seguridad estructural”, expresó Cardosa Nevárez.


Todos ponen


Desde la concepción de esta obra como proyecto, se planearon una serie de estrategias y actividades recaudatorias, con la finalidad de cubrir con aportaciones el costo de esta magna obra. Fue de vital importancia, la dirección de la presidenta del DIF estatal y de su esposo el ex gobernador de Durango (2004-2010), quién encabezó esta importante tarea, en la cual se tuvo una importante participación y recaudación de parte de los 39 ayuntamientos del estado de Durango, del Gobierno Federal a través de CONACULTA, del propio gobierno del estado y de empresas privadas, destacando entre ellas, CEMEX.


Con la voluntad de todos los sectores involucrados bastaron el paso de 26 meses después de haber iniciado la construcción para que el museo fuera inaugurado y puesto en pleno funcionamiento. El resultado, una obra precisa, sin excesos y gratamente recibida por los locales que reconocen su oportuna presencia.


 

Texto: Gregorio B. Mendoza
Fotos: Cortesía CEMEX

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