Portada

Voces y pensamientos

En este artículo presentamos, por un lado, los pensamientos que de manera directa, nos enviaron personalidades del sector. Por otro, algunas anécdotas recopiladas de diversas fuentes, en especial de la revista del IMCYC cuyos orígenes datan de 1963.
Voces directas (en orden alfabético).

José Calavera
Presidente honorario del Instituto Técnico de Materiales y Construcciones de España
El IMCYC cumple 50 años. Me enteré cuando asistí –invitado por la Sociedad Mexicana de Ingeniería Estructural– al XVI Congreso Nacional celebrado en Veracruz en noviembre del 2008. Cincuenta años es una antigüedad importante para cualquier Institución. El IMCYC desde su fundación vio pronto y largo. El primer acierto es haber unido los mundos del cemento y del concreto; dos mundos que habitualmente andan por caminos separados. El segundo acierto es, desde el primer momento, haber apostado por la formación no sólo a través de sus cursos, sino también a través de sus publicaciones. Todo lo que no es formación, no es auténtico. Y sólo lo auténtico perdura.
¡Enhorabuena por los 50 años!.


Enrique Escalante
PREDECON
Recuerdo que en los libros de apoyo del IMCYC había información valiosa (traducciones, por ejemplo), de gente como el arq. Heraclio Esqueda, quien fuera director general del IMCYC, a quien tuve el gusto de conocer en la ANNIPAC posteriormente. No existían muchos libros en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Yucatán y el acervo del IMCYC me sirvió para generar mi tesis profesional. Recuerdo que en el momento de hacer mi monografía con el tema de productos de concreto, nunca pasó por mi mente que años estaría no sólo ligado al material sino que iba a ser la manufactura de Productos Prefabricados de Concreto (PREDECON).

Recuerdo que en los libros de apoyo del IMCYC había información valiosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


José Miguel Guevara Torres
CONAGUA

La Coordinación General de los Proyectos de Abastecimiento de Agua Potable y Saneamiento del Valle de México de la CONAGUA reconoce la labor que ha realizado el IMCYC durante sus 50 años de existencia al agrupar a las empresas más prestigiadas del ramo. Destacamos la representatividad que el Instituto ha tenido ante los sectores público y privado, para impulsar esta actividad industrial que genera un importante número de empleos y beneficios económicos para el país.

ANECDOTARIO

El primer director del IMCYC fue Juan Manuel Hallivis. Es a través de su hijo Manuel Hallivis, y de la señora María de la Paz Romero de Guevara, quien fuera la primera jefa de Relaciones Públicas, que obtuvimos información tanto del primer director ejecutivo, como del IMCYC de los años sesenta. Al respecto, nos cuenta la señora Romero, quien laboró en el IMCYC entre 1966 y 1970: “El papá de don Ignacio Soto –primer presidente del IMCYC– fue uno de los que tuvo la idea de crear un Instituto. La idea fue ‘cuajada’ también por el lic. Hallivis”. Al respecto, cabe decir que fue a iniciativa de las empresas miembros de la Canacem, que se funda el IMCYC. “En un primer momento sé que estuvieron en otro sitio; luego se cambiaron a Insurgentes 1846. Yo llegué en agosto de 1966. Me encargaba de dar a conocer el IMCYC en los medios de la época. Hacía gacetillas para periódicos; sobre todo para los diarios locales cuando los ingenieros iban a dar conferencias a otras ciudades. Recuerdo que el sr. Hallivis viajó por muchas parte del mundo creando importantes lazos que dieron frutos. Bajo su dirección, se organizó el primer simposio del concreto premezclado. Fue una época en que a través de importantes actividades, venían personajes de Diversas partes del mundo con lo cual se dio a conocer a manera internacional el IMCYC.

En las “Palabras del presidente” de la Revista IMCYC 35, de 1968 se lee: “Hoy me toca anunciar que nuestro buen amigo y apreciable director ejecutivo, sr. lic. Juan Manuel Hallivis, se retira de servir activamente a nuestro Instituto desde su fundación, cuando la industria representada por mí, le dio la encomienda de echar a caminar lo que hasta ese momento había sido sólo una idea. Al lamentar que el lic. Hallivis nos abandone, quien fue indudablemente factor principal en el crecimiento del IMCYC, siento al mismo tiempo el júbilo de constatar que si nos deja es para hacerse cargo de una importante función en empresas dedicadas a la industria del cemento”. Aprovecha en esa ocasión para anunciar que el ing. Carlos Mendoza sería designado subdirector del Instituto y encargado de los asuntos del despacho de la dirección.

Un gran personaje
Don Óscar González Cuevas está presente en el IMCYC desde sus inicios; allá cuando el ingeniero Ignacio Soto fuera primero presidente de la CANACEM y posteriormente, primer presidente de la institución. De esa primera etapa, el ing. González Cuevas nos contó que: “el ingeniero Soto tenía la intención de hacer de este Instituto algo muy parecido a lo que era la PCA que ya entonces había adquirido mucho prestigio”.

Como testigo de la evolución del cemento y del concreto, don Óscar recuerda que en aquellos tiempos le llamaba la atención lo que se hacía en el terreno del concreto presforzado. “Cuando nació el IMCYC también se instalaron las primeras plantas de concreto presforzado y prefabricado. Recuerdo a PREMESA, que era propiedad del grupo ICA (Ingenieros Civiles Asociados), como una de las más importantes”. Asimismo, González Cuevas y unas cuantas personas más, participaron del trabajo editorial del IMCYC a través de publicaciones que se imprimían por el rumbo de la colonia Industrial Vallejo. Este trabajo lo efectuó durante los cuatro años que permaneció al interior del Instituto, labor que combinaba con la supervisión de los primeros congresos de la especialidad. Estos congresos, recuerda, “estaban diseñados para que acudieran ingenieros mexicanos; pero eran tan llamativos que asistían muchos colegas de Centro y Sudamérica, lo que hacía mucho más compleja su organización”.

Testigo del acontecer
El ing. Víctor Pavón hoy está retirado de su carrera; sin embargo, sigue generando libros de gran ayuda para las generaciones presentes y futuras. Es testigo, y lo reconoce, del enorme prestigio del IMCYC en Centro y Sudamérica. “Fui muchas veces a dar cursos en su representación. Una vez, en un seminario al que había asistido como ponente, me di cuenta de la gran cantidad de libros editados por el Instituto que se vendían, y es por eso que comenté en tono de broma que en lugar de dar conferencias deberíamos vender libros”. En noviembre de 1989 el ACI lo reconoce como uno de sus miembros por sus importantes contribuciones.

Un maestro que recuerda a otro
Gabriel Moreno Pecero no esconde su gran amor por la ingeniería y el reconocimiento que merecen quienes lo antecedieron en la labor catedrática. Una anécdota pinta de cuerpo entero al gran maestro universitario, la cual, coincidentemente, incluye al ingeniero Luis García Chowell, titular de la gerencia técnica del IMCYC: “El apellido Chowell es relevante en el mundo de la ingeniería. En el Palacio de Minería –inmueble que fue durante mucho tiempo la escuela de los ingenieros mexicanos– están inscritos los nombres de cinco personajes ilustres. Uno de ellos es el de Casimiro Chowell, un estudiante nacido en Guanajuato es originario de León, egresado del entonces Real Colegio de Minería. Chowell fue miembro de la primera generación de estudiantes de ingeniería que hubo en nuestro país (1792), y tan grande fue su talento y dedicación que años más tarde se convirtió en administrador general de la mina La Valenciana, cargo desde el que apoyó el movimiento de independencia. Hidalgo, sabedor que el joven ingeniero poseía una gran valentía y sentido de la justicia, lo colocó al frente de un regimiento de infantería formado por sus propios mineros. Tras algunas batallas libradas en contra del ejército realista, Chowell fue capturado y ahorcado frente a la puerta de la Alhóndiga, lugar donde ahora se levanta un monumento a su memoria. Casimiro Chowell, refiere el ingeniero Moreno Pecero, fue tan destacado que un mineral descubierto en aquellos tiempos fue bautizado, en su honor, como Chowelita. “No puedo asegurarlo, pero es muy probable que este histórico personaje sea parte del árbol genealógico de Luis García Chowell”.


Una mirada distinta
El ingeniero José Gaya Prado recuerda con nostalgia los primeros suplementos informativos que editaba el IMCYC, los cuales estaban a cargo de los ingenieros Roger Díaz de Cossío, Mario Francisco Robles, el doctor Oscar González Cuevas y el doctor Casillas. Los suplementos, recuerda Gaya, “no tenían una periodicidad formal, pero eran muy útiles”. También recuerda al ing. Francisco Robles, también presente en el IMCYC en sus primeros años, quien además, trabajaba para PREMESA.

La presencia de Adam Neville
El que fuera presidente de The British Concrete Society, dr. Adam Neville, estuvo presente en el curso Tecnología sobre el concreto, siendo de él las palabras de clausura, donde comentó: “Me complace haber estado involucrado personalmente en la planeación del curso. A lo largo de más de un año, he estado en continua correspondencia con el ing. Cutberto Díaz Gómez. ¡Sin duda debemos haber ayudado de manera importante a los ingresos de las oficinas postales de México y la Gran Bretaña!

Un salvadoreño bien mexicano
Para 1985 uno de los subdirectores generales de la Revista IMCYC era el ing. Rafael Colindres Selva, un salvadoreño –fallecido hace unos años– que fuera profesor en la UAM Azcapotzalco, además de autor de libros técnicos, articulista y escritor de novelas. Como ingeniero civil, destaca el trabajo que realizó en la re cimentación y enderezado (96 cm de desplome) de la capilla de El Pocito, en la Villa de Guadalupe, joya barroca del siglo XVIII. Su hijo, desde El Salvador, nos cuenta que estando en el IMCYC, todos pensaban que el ing Colindres era veracruzano por el acento. “Mi papá vivió en México desde 1950 hasta 1963, y de 1980 hasta 1986 y de nuevo entre 1988 hasta 1994 en que regreso a El Salvador. Estudio en la UNAM y trabajó en PICOSA, entre otras empresas. Fue ayudante de Leonardo Zeevaert, y de Heberto Castillo. Creo que a través de todas sus amistades –como la que tuvo con el ing. Cuauhtémoc Cárdenas– es que llegó al Instituto. Su segunda y tercera estadía en México se debió a cuestiones políticas.


El viaje a Oriente

En la Revista IMCYC de marzo-abril de 1963, se anuncia el Tercer viaje de estudios organizado por el Instituto a Hawai y Tokio. Al respecto, se lee: “Constituye una excelente oportunidad para los industriales, ingenieros, arquitectos y técnicos mexicanos interesados en conocer el desarrollo y empleo del concreto en la arquitectura, ingeniería y construcción en general. Japón es actualmente el tercer productor de cemento en el mundo lo que significa que esta expansión reciente de la industria del cemento, aunada a la industrialización general del país, tienen mucho que mostrarnos”.


El Laboratorio en la Escandón
El 24 de julio de 1997 fueron inauguradas las nuevas instalaciones del Laboratorio del IMCYC en la calle de Constitución, en la colonia Escandón. En la inauguración, el entonces presidente del IMCYC, el lic. Luis Martínez Argüello, rememoró la existencia ya en 1923 del comité para propagar el uso del cemento Portland, que dio origen al IMCYC, en 1959.

El IMCYC ante los sismos
En 1985 la capital sufrió uno de los peores terremotos de su historia, y el IMCYC no fue ajeno a esta pena. Sobre la forma en que el Instituto se involucró en el triste tema, se lee en la revista IMCYC no. 184: “baste señalar la eminente tarea de revisión de danos sísmicos que el IMCYC realizó en las semanas posteriores al siniestro”. Casos concretos fueron los apoyos en la delegación Cuauhtémoc, donde el IMCYC prestó servicios de asesoría y de formulación de proyectos ejecutivos de reparación de daños, “con certero enfoque técnico y oportuna manufactura”. Esa edición 184 reunió documentos de un selecto grupo de especialistas que examinaron algunos de los tópicos más urgentes de analizar en ese entonces. Cabe recordar los nombres de quienes participaron en la labor de evaluación de daños de edificios públicos de la Ciudad de México: José Alfredo Adame León, Fernando Aguirre Avedoy, Alejandro Alcántara, Sergio Barragán M. de Oca, José Esteban Camacho Carmona, Gustavo Carbonell Garrido, Julio César Carreto López, Reynaldo Cisneros Fragoso, Donato Figueroa Gallo, Antonio González Martínez, Alejandro Ibarra, Lorena M. Limón González, Gerardo Maya, Guillermo Medero Rayón, Armando Meza Marroquín, José A. Nieto Ramírez, Ricardo E. Pfeiffer S., Fernando Rendón Velázquez, Ángela Lorena Sánchez Amaya, Manuel Santiago Bringas, Eduardo Trejo Valdés, Héctor Urquijo Parra y Luis Antonio Villaseñor Blanco. Se lee que: “El grupo se organizó en 6 brigadas de 4 miembros cada una, a las que se dotó de vehículos de transporte, cascos de seguridad, linternas eléctricas y equipo fotográfico. A cada brigada se le asignó un promedio de 4 inmuebles por revisar cada día, considerando una duración de 2 horas para la visita detallada y una hora para traslado de un lugar a otro”.

IMCYC y PCA
Importante fecha fue cuando los fabricantes de cemento mexicano se asocian a la Portland Cement Association. Se lee en núm. 201 de Revista IMCYC: “Es la primera vez que desde la fundación de la PCA en 1916, en que la membresía se ha otorgado a productores de cemento fuera de los estados unidos y Canadá. Ese acontecimiento señala también la primera ocasión en que instituciones de los tres países coordinan esfuerzos para el desarrollo tecnológico armónico de Norteamérica.

Los 30 años del IMCYC
En 1989 el Instituto, al cumplir 30 años de haber sido fundado, se lee en Construcción y Tecnología de noviembre: “En la labor reciente del Instituto se encuentra su participación en la elaboración y actualización de normas técnicas para la construcción, la difusión y adaptación a nuestro medio de tecnologías recientes como son las presas y pavimentos de concreto compactado con rodillos; la tecnología de los concretos de muy alta resistencia, etc. Una labor preponderante se desarrolla en conjunción con la PCA que agrupa a la industria cementera en Canadá, los Estados Unidos y México, y en el control de calidad de los cementos producidos en nuestro país. […] Hace 30 años, el desarrollo de los pueblos se medía por el número de toneladas de acero que consumían en un año. En la actualidad, ante los vertiginosos avances en el desarrollo y uso de nuevos materiales de construcción, infinidad de aplicaciones que hace tres décadas correspondían exclusivamente al hierro y al acero, actualmente se edifican en concreto”.

Reconocimientos IMCYC
Desde 1991 el IMCYC cuenta con la acreditación del American Concrete Institute para otorgar la certificación de supervisores de obras de concreto. Desde 1999 sus métodos de pruebas están acreditados por la International Conference of Buildings Officials (ICBO), para evaluar materiales y métodos de construcción que se exportan a Estados Unidos y otros países que utilizan el Uniform Building Code. En el 2000 recibió la certificación ISO 9002.

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Ken Hanssen

Ex presidente Portland Cement Association While with the Portland Cement Association
I was working with Donato Figueroa on building a roller compacted concrete pavement (RCC) test section at the toll booths in Mexico City for the toll road to Cuernavaca. While Donato was driving us there, we had an auto accident, a fender bender. Although we were not hurt, it shows you should not have an IMCYC engineer drive you anywhere in Mexico City. During my PCA period I agreed to give two day-long seminars on RCC dams in Mexico City and also Chihuahua. At the one in Mexico City, I had very good professional interpreters, but not so experienced ones in Chihuahua. In the afternoon session in Mexico City, I decided to tell a joke. Those who understood english laughed right away. Then, others laughed later after the joke was translated. In Chihuahua, no one laughed. The joke was lost in translation.

Bernardo Hinojosa
Arquiplan

Me llamó la atención que, sin haber hecho ningún trámite, me hablaron de la Revista IIC –L’ industria italiana de Cemento– (publicación del Instituto Italiano del Cemento y del Concreto), que tiene difusión en toda la Unión Europea, pidiéndome que le enviara datos técnicos de mi edificio para la Rectoría de la Universidad de Monterrey, el cual fue publicado como Artículo de Portada. Ellos se enteraron de mi obra a través de Construcción y Tecnología en donde anteriormente había sido publicada, lo que da idea de la penetración que tienen a nivel mundial.

Raúl Huitrón Riquelme
Biomah

El cemento y el concreto han sido reveladores de la transformación del concepto al edificio, del pensamiento convencido de su próxima existencia para convertirse en parte de nuestra historia. Una cálida felicitación a quienes han mostrado continuamente los resultados asertivos de la arquitectura mexicana que pretende permanecer: IMCYC y la revista Construcción y Tecnología, binomio comprometido con estas premisas.

Juan José Howland
Ministerio de la Construcción de Cuba

Mis relaciones con el IMCYC iniciaron en 1971, cuando cursaba la carrera de Ingeniería Civil en La Habana. En una búsqueda de información para dar respuesta a una tarea docente para la asignatura “Tecnología del hormigón”, me encontré por primera vez con la revista del IMCYC, en el entonces Centro de Información de la Construcción ubicado, en la antigua Sociedad de Ingeniería Civil, en La Habana. Fue amor a primera vista. Había ido a buscar una solución a una tarea docente que me ocuparía no más de 1 hora y estuve más de 6 horas revisando toda la colección de las revistas del IMCYC existentes en la biblioteca.

Una vez graduado, cuando comprendí en toda su magnitud la grandeza del más importante material de construcción, de este increíble material que es el concreto, y decidí finalmente convertirme en un especialista en su tecnología, se fortaleció entonces mi relación con el IMCYC a través de cartas mediante el correo ordinario.

Recuerdo que siempre recibí de esta querida institución, una respuesta inmediata, amable, cordial, oportuna y eficiente a todas mis solicitudes. En 1994 gracias a las relaciones entre El Colegio de Ingenieros de México y la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de Cuba (UNAICC), participé en la primera versión de The World Of Concrete in Latin America, junto al Tercer Congreso Nacional del Concreto de México. En ese entonces la Dirección del IMCYC me dio todas las facilidades para participar como único delegado cubano y ponente invitado a esos eventos. Asimismo, al IMCYC le ofrecí la primera versión de mi libro Tecnología del hormigonado; entonces probaba suerte con un texto que me había tomado cinco años en escribir a partir de mi experiencia de campo, pero con tan mala suerte, que de ninguna manera podía competir con la edición al español que el IMCYC preparaba entonces del magnífico libro de Adam Neville Tecnología del Hormigón.

En noviembre de 1996 tuve el honor de ser invitado por el Presidente del IMCYC, Luis Martínez Argüello, a participar como conferencista del curso internacional “Durabilidad, patología y reparación de las estructuras de concreto”, junto a personalidades como José Calavera y Manuel Fernández Cánovas de España; Mohan Malhotra, de Canadá; Bryan Matter, de los Estados Unidos, y Paulo Helene de Brasil y Raymundo Rivera Villareal de México. Tuve la dicha de que a mi conferencia sobre la influencia de la Tecnología del hormigonado en la durabilidad de las estructuras de hormigón armado, asistiera Bryan Matter. Sus opiniones y recomendaciones fueron tan oportunas y brillantes, que marcaron el derrotero de mis futuras investigaciones.

Ya como representante de Cuba ante la Federación Iberoamericana del Hormigón Premezclado (FIHP), organización en la que el IMCYC tuvo la primera representación de México como país, he tenido la oportunidad de visitar México en variadas ocasiones. En todos los casos he mantenido una estrecha comunicación con esta Institución que tanto aprecio. He visitado sus instalaciones y conocido a muchos de sus más destacados profesionales y directivos. Me siento orgulloso de mantener las mejores relaciones de colaboración con esta Institución que tanto ha aportado a los profesionales de la construcción de México y Latinoamérica.

Jorge López Guitrón
Director general ODESA

El IMCYC siempre ha tenido respuesta para los problemas técnicos que surgen a diario para los que trabajamos principalmente en estructuras de concreto. Asimismo, el acopio de publicaciones técnicas que ha editado y que utilizamos como medio de consulta y de conocimiento, ayudan importantemente a la formación de técnicos capaces de realizar obras, buscando economía y calidad a los trabajos que se nos han encomendado.

Nuestra empresa fue comisionada tiempo atrás con mpoco más del 50% de la obra de estructura de concreto del
Centro Banamex del DF, por lo cual, recurrimos a sus servicios para que nos auxiliaran en esta obra con el diseño de los proporcionamientos para el concreto que utilizamos, el cual tenía resistencias mayores a los 500 kg/cm2. El apoyo que nos brindó el IMCYC fue fundamental, ya que participó con nosotros desde la selección de los materiales en su sitio natural (banco de material o mina) hasta la supervisión final y pruebas de los concretos instalados en obra con la finalidad de llevar a cabo una obra 100 % segura y durable.

José Miguel Paz
ASOCRETO

En una visita a Ixtapa para asistir a un evento de la industria de concreto, como había un stand de IMCYC, me acerqué a visitarlo y a ver sus publicaciones, cuando me encontré con el representante del Instituto, al que había conocido brevemente en otra oportunidad. Me mostró las actividades y libros disponibles. Posteriormente, cuando terminó el congreso, se acercó y me obsequió varias publicaciones para nuestra organización en Colombia. Agradecí su gesto, muy de nuestro temperamento Latinoamericano. Sirvió esto para que en el futuro formalizáramos la relación para distribuir nosotros publicaciones del IMCYC y viceversa.

Su cordialidad y calidez fueron lo más importante. Sin duda, el reconocimiento internacional y la vasta trayectoria que tiene el IMCYC, es muy valorado por ASOCRETO en una relación de colaboración mutua en la divulgación de los diversos temas relacionados con el concreto. Desde hace muchos años es admirado su profesionalismo y dinamismo. Cuando se piensa en México y el concreto, el IMCYC está muy presente.

Mario A. Peniche López
Mario Peniche Arquitectos

Recuerdo particularmente mi primer contacto con el IMCYC siendo estudiante. Nuestra formación como primera generación de la Escuela de Arquitectura en Yucatán en 1973 tenía muchas limitaciones, sobre todo en publicaciones. Recuerdo que en ese año tuvimos contacto con el IMCYC y recibimos nuestro primer libro de texto, Forma Color y Textura en el Concreto, de Raúl Díaz Gómez –investigador del Instituto– publicado en 1973-1974. El libro era modesto; de hecho, estaba escrito a máquina. Con pocas fotos y croquis a mano. Pero, para nosotros que comenzábamos nuestra formación, fue valioso documento que nos permitió entrar en el mundo del concreto y de todas sus posibilidades. Lo guardamos como un tesoro. Lo conservo hasta hoy. También destaco el hecho de que el IMCYC se acercó a nosotros, lo cual fue muy valioso cuando uno está en etapa de formación.

José A. Nieto Ramírez
Ex director general del IMCYC

En mayo de 1985, estaba a punto de iniciar un año sabático como investigador de la UNAM y tenía interés en escribir un libro sobre temas relacionados con la enseñanza del concreto. Lo comenté con mi amigo Cutberto Díaz Gómez (qepd), entonces Director General del IMCYC. Me invitó a pasar el año sabático en el Instituto y me comentó que allí tendría tiempo para hacer mi libro, pues las actividades eran “bastante tranquilas”.¡Qué equivocados estábamos!
Recién ‘desempacado’, en septiembre de 1985 tuvieron lugar los terremotos del 19 y 20 de ese mes y se acabó la tranquilidad. La inspección de edificios dañados; la actualización de reglamentos de construcción; la creación de un nuevo Padrón de Directores Responsables de Obra, etcétera –actividades en las que el IMCYC fue parte fundamental junto con el Instituto de Ingeniería de la UNAM y los colegios de profesionistas afines– absorbieron nuestro tiempo. Poco después Cutberto falleció, por lo que me invitaron a tomar la dirección del Instituto. Ahí permanecí ocho años… Por supuesto, el libro nunca se escribió.

Por otro lado, recuerdo que junto con José Treviño Salinas, quien presidía el IMCYC en esa época, fuimos a Washington para dar información técnica a los abogados que defendían el caso de la industria cementera mexicana que acababa de ser acusada de dumping por parte de los cementeros estadounidenses. Se había establecido un impuesto compensatorio altísimo y era necesario echarlo abajo. Nos hospedamos en un elegante hotel en Georgetown con una tarifa altísima. Ante mi sugerencia a Pepe Treviño de movernos a un hotel más modesto me dio razones importantes por cuestión de imagen y de negociación ante funcionarios y cabilderos del Congreso de Estados Unidos. Al final me dijo: "¿sabes que lo que pagamos de hotel es menos que lo que perdería la industria cementera mexicana cada minuto, si fracasamos en nuestro intento de echar abajo la ley antidumping?".


Horacio Ramírez de Alba
Profesor de la Facultad de Ingeniería UAEM

En 1973 estudiaba la maestría en Estructuras en la UNAM. Se presentó la oportunidad de trabajar en el Departamento Técnico del Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto pues su entonces director, Cutberto Díaz Gómez, era, como yo, egresado de la UAEM.

La primera época del IMCYC, que contó con la presencia de gente como Roger Díaz de Cossío, Juan Casillas García de León, Francisco Robles y Óscar M. González Cuevas, había quedado atrás. Don Cutberto le dio un giro que toca ahora comentar mas no juzgar. Creyó conveniente perseguir sus metas con jóvenes profesionistas que iniciaran desde la elaboración de sus tesis, la mayoría de licenciatura, pero otros de maestría, así como alentarlos a proseguir hasta el doctorado. Dada la ascendencia de don Cutberto con los egresados de la UAEM, varios llegamos de Toluca al DF de esta manera, hasta formar un grupo numeroso, iniciando por Raúl Álamo Neidhart, que había terminado su maestría en Ciencias en la Universidad de California en Berkeley. Así, cuando llegábamos no faltaba que los demás colaboradores del IMCYC dijeran algo así como: “¡Aguas, ya llegaron los Tolucos!” De los que recuerdo están: Emilio Zamudio Cíntora, René Muciño Castañeda y Emmanuel Ontiveros.

Don Cutberto tenía carácter fuerte y determinaciones claras. Sus miras siempre fueron hacia lo alto y exigía a sus colaboradores que también las tuvieran. Se propuso fortalecer la enseñanza y la práctica de la ingeniería relacionada con el concreto a través de cinco estrategias: Llevar los conocimientos más recientes a provincia por medio de cursos itinerantes; realizar seminarios y eventos internacionales de alto nivel con la participación de investigadores e ingenieros de prestigio mundial; impulsar la investigación y la vinculación; publicar en la revista y en otros medios la información técnica de vanguardia, así como lograr una mayor vinculación externa por medio de instituciones similares como el ACI y el CEB.

En esa época, el Departamento Técnico estaba compuesto de dos personas, el maestro Álamo y yo. El Departamento de Arquitectura contaba con los arquitectos Raúl Díaz Gómez, Jorge García Bernardini y Jenny Tardán. Se hacía de todo: preparar el material de soporte para los cursos itinerantes; impartirlos en programas anuales en más de 20 ciudades del país y varias de países hermanos de América Central y el Caribe; colaborar en la organización y realización de los seminarios internacionales; investigar, publicar e involucrarse en asesorías externas. También se daban programas de capacitación en idiomas, dirección y administración, redacción y otros temas. Recuerdo que se contrató a una persona para que ayudara a pulir el lenguaje escrito, la señorita Huacuja, que entre las muchas críticas positivas que hacía a sus pupilos decía: “¡Ay! Ustedes los ingenieros hacen sus escritos; luego toman un puñito de comas y otro de puntos y los echan al azar”.

Por su parte, en los seminarios internacionales había que hacer marcación personal de los conferencistas. Tuve la oportunidad de conocer a personajes como Chester P. Siess, Phil M. Ferguson, T.Y.Lin, Alfred E. Yee, Ned Burns y John Breen, entre otros. Pero también se contaba con personajes nacionales como Emilio Rosenblueth, Luís Esteva, y Leonardo Zeevaert. Recuerdo que el dr. Rosenblueth, cuando se sentía relajado, era gran conversador y muy sencillo en su trato.

En cuestiones de investigación, se incursionó en la resistencia de elementos de mampostería reforzada. El maestro Álamo dirigió el proyecto y juntos realizamos los primeros ensayos en México de elementos de mampostería sometidos a flexión. Los resultados se dieron a conocer en diferentes foros, uno de ellos fue en Monterrey donde conocí a Raimundo Rivera Villareal así como a algunos de sus colaboradores; relación que sería muy productiva y honrosa pues siempre valoré la amistad con que me distinguió. Otro tema de investigación por iniciativa de Cutberto Díaz Gómez, fue la de estudiar estructuras de concreto
antiguas. En particular, me comisionó para hacer estudios del concreto del Acueducto de Xochimilco y de los Depósitos de Agua de Dolores –obra del Porfiriato–. Las muestras de concreto al ensayarlas señalaron que fue un concreto muy bien hecho con alta resistencia y durabilidad, pues en la época de ese estudio el concreto tenía 70 años de haberse fabricado. Los resultados fueron presentados en una de las convenciones anuales del ACI. Toda esta actividad realizada en el IMCYC se interrumpió al realizar mis estudios de doctorado. Al término de éstos, debería reincorporarme al IMCYC, pero resultó que Raúl Álamo había sido electo para hacerse cargo de la Dirección de la Facultad de Ingeniería de la UAEM y me ofreció una plaza de tiempo completo. La disyuntiva entre el IMCYC y la UAEM fue causa de crisis personal y familiar. Finalmente, tomé la decisión de salir de la capital con la ilusión de vivir en un lugar más tranquilo. Terminé participando como asesor externo en trabajos de consultoría para el Instituto. Trabajé en coordinación con varios ingenieros del IMCYC, no recuerdo todos los nombres pero puedo mencionar a Armando Meza y a Héctor Urquijo. Con el tiempo y con la muerte de Díaz Gómez, cerré un ciclo en esta Institución a la que siempre recordaré con agradecimiento. No me resta más que reafirmar mi afecto y agradecimiento para todos los que han laborado y laboran en el IMCYC.

Gerardo Recoder
Director de Rec Arquitectura

Agradecemos la oportunidad que nos dio el IMCYC al publicar en Construcción y Tecnología nuestro proyecto de “La estadía” y explicar los sistemas pasivos que utilizamos con el concreto. Gracias a ello podemos narrar como anécdota que posteriormente nos llegó la invitación de la Associazione Italiana Técnico Económica Cemento (AITEC), para conocer y publicar más a fondo el proyecto. Ello representó para la oficina una oportunidad de ampliar contactos y dar a conocer una arquitectura contemporánea consiente de las realidades mexicanas y de las posibilidades del concreto como captador de energía en climas fríos.

David Felipe Rodríguez Díaz
Gerente de Proyectos, Calidad y Desarrollo Tecnológico SEPSA

Estimados miembros del IMCYC: Me da gusto saber que la labor que desarrollan en México dentro de la industria del concreto ha sido fructífera estos 50 años, les deseo más éxitos en el futuro. A título personal he contribuido como expositor en los eventos del IMCYC representando a SEPSA, con temas de puentes prefabricados, así como en la revista. Agradezco la oportunidad y el espacio para contribuir con aportaciones tecnológicas que puedan servir a México.

Roberto J. Sánchez Dávalos
Consejero vitalicio del IMCYC

En 1979 y 1980, siendo presidente de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem), me tocó encabezar la implementación del Programa de Fomento de la Industria del Cemento. Fue entonces cuando la empresa que yo representaba, Cementos de Acapulco SA, ingresó como asociada al IMCYC (1979), donde desempeñé por algunos años el puesto de Tesorero. Posteriormente, a partir de marzo de 1986, he venido ocupando hasta la fecha el cargo de secretario del Consejo Vitalicio, así como el de Consejero Vitalicio del Instituto. He sido testigo del desarrollo y evolución del IMCYC, a través del esfuerzo y dedicación de las siempre muy acreditadas administraciones a los largo de sus 50 años de existencia, contando en las distintas áreas estratégicas de operación del Instituto, como son las de Enseñanza, Publicaciones, Acervo documental, y particularmente la de Tecnología, que le han hecho lograr no sólo el reconocimiento de la industria del cemento, sino de la sociedad en general, por su valiosa aportación en los campos en lo que opera tanto en el país, como a nivel internacional.

Javier Senosiain
Arquitecto

En mis años de estudiante, casi al término de mi carrera, comenzaba a realizar formas libres y recurrí innumerables horas a la biblioteca del IMCYC dada la valiosa colección de volúmenes sobre el tema que posee. Para mí fue un lugar que me brindó un conocimiento invaluable. Ahí descubrí entre muchos libros, artículos y otras investigaciones al ferrocemento, el cual es la materia prima de muchas de mis obras. c

Recopilación de testimonios directos: Gregortio B. Mendoza.

 

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