Punto de Fuga Por Mafer

 

 

 

 


Edison y la vivienda
2a. Parte

El dato más conocido de Tomás Alva Edison, el inventor más grande del mundo, es que hace casi un siglo decidió iluminar para siempre la noche del hombre. Pero, la verdad es que fue un ser polifacético, por ejemplo también, diseñó las primeras casas prefabricadas de concreto.

De la solicitud de la patente de registro realizada en 1908 extrajimos el siguiente párrafo, que deja entrever el concepto de su sistema de prefabricación: “El objeto de mi invento es construir un edificio con una mezcla de cemento, mediante una sola operación de moldeado en todas sus partes, incluyendo los muros, los techos, las divisiones, las tinas de baño, los pisos, estarán formados por una masa integral de mezcla de concreto.

Este invento es aplicable a las construcciones de cualquier tipo, pero yo pienso particularmente en la construcción de viviendas, donde las escaleras, chimeneas y todo el decorado interior puede formarse como una pieza integral.
“Mediante varillas que se dejarán incrustadas en el material se le dará fuerza a los puntos estratégicos, y luego estarán los moldes hechos con piezas de hierro forjado que se atornillarán de tal forma que quede entre una y otra un hueco en el que se vertirá el concreto. Cuando fragüe el concreto, se desatornillarán las secciones y al retirarse la cimbra se revelará una casa totalmente terminada.”
Poco después visitó a Nueva Jersey para supervisar la construcción de su primera casa, donde vigiló que la gran mezcladora mecánica quedara en su sitio. Con una banda transportadora se subió el concreto hasta un depósito en el nivel del techo de la casa y el cual sirvió para derramar de manera uniforme la mezcla dentro de los moldes. Así, el colado se hizo en seis horas.

Seis días más tarde se retiraron los moldes y solo faltó colocar las puertas, las ventanas e instalar la plomería y la electricidad para tener una casa totalmente terminada. Después de este experimento, Edison comenzó a hacer planes más elaborados, pero el proyecto de las casas no tuvo aceptación popular, y la efímera incursión del preclaro inventor en la industria de la prefabricación en 1890 y en los primeros años del siglo XX quedó sólo como una iniciativa efímera, hasta que a mediados del mismo siglo se retomó la original idea.