Altamira: El puerto de la esperanza
Por Adriana Reyes


Hacia finales de los años 50´s del siglo pasado, muy pocos imaginaban que el puerto de Altamira, Tamaulipas, se convertiría en un punto neurálgico de la industria y el comercio mexicanos para los mercados nacional y extranjero.
La transformación del sistema portuario, que dio origen a las Administraciones Portuarias Integrales (API) a mediados de los años 90´s, apuntaló el crecimiento del puerto, que se modernizó en instalaciones y equipamiento para responder a la demanda de empresas visionarias -como Dupont-, que se instalaron en las inmediaciones de la terminal marítima hace más de 40 años, y de otras más que fueron llegando.

Actualmente, la globalización y la posición geográfica de Tamaulipas hacen del puerto de Altamira una de las principales conexiones de México con el mercado mundial, y la puerta por excelencia del corredor carretero, ferroviario y marítimo del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, a lo que se suma su posición privilegiada con respecto al acuerdo con la Unión Europea. Esto demanda la construcción de infraestructura para responder a las necesidades de las empresas instaladas en la zona y a las de los clientes nacionales y extranjeros de éstas

Para el periodo 2000-2004 se comprometieron más de 2 mil 200 millones de dólares de inversión privada industrial en el puerto de Altamira Tamaulipas.
Durante 2001 se invirtieron 172 millones de pesos en obras como el dragado y la construcción de las vías de navegación.
Lo que se está buscando es generar la infraestructura que le permita a Altamira ser un puerto de tercera generación y recibir embarcaciones que actualmente arriban al Pacífico.
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Altamira: proyecto industrial y portuario

En 1994, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes otorgó a la Administración Portuaria Integral de Altamira, S.A. de C.V., (API Altamira) la concesión integral para el uso, aprovechamiento y explotación de los bienes localizados dentro del recinto portuario de Altamira, que cuenta con una extensión territorial de 3,075 hectáreas, de las cuales 613 son superficies de litoral del Golfo de México, 859 se reservan como áreas de navegación y 1,603 están destinadas para el desarrollo de terminales y la prestación de servicios portuarios.
El área de desarrollo industrial que rodea al puerto cuenta con 5,098 hectáreas, la reserva territorial más extensa del país para ese fin. Adicionalmente, el proyecto considera una superficie envolvente de amortiguamiento ecológico, con una reserva de 1,422 hectáreas. Actualmente, este macroproyecto presenta en su totalidad una utilización cercana a 15 por ciento.
El principal reto de esta administración para los próximos 10 años será lograr un desarrollo portuario e industrial ordenado, en un ritmo de crecimiento tal que haga sustentable el macroproyecto, comprometiéndose con las necesidades de sus clientes en los aspectos económicos, financieros, ambientales, sociales, tecnológicos y de mercado, explica Pablo Medina Zamora, director general de la API, para quien el puerto de Altamira debe dotar de la infraestructura necesaria tanto a los actuales inquilinos del puerto, a las empresas instaladas en el corredor industrial, a los prestadores de servicio y terminales, como a los que irán llegando. Para ello, de acuerdo con Salvador Salazar Herrera, director de la Asociación de Industriales del Sur de Tamaulipas (AISTAC), se debe realizar una planeación de la infraestructura y de la inversión en términos de la proveeduría y de las cadenas productivas para hacer más eficiente a la región.

En torno a la inyección de capital, Medina indica que la API tiene recursos para desarrollar inversiones propias que aumenten la infraestructura y hagan más eficientes las operaciones; tiene una capacidad de inversión entre 150 y 250 millones de pesos anuales.
Durante 2001 se invirtieron 172 millones de pesos en obras como el dragado y la construcción de las vías de navegación. Altamira tiene un dragado de 40 pies de profundidad, mayor que el de Tampico (33 pies) y el de Veracruz (36). Lo que se está buscando es generar la infraestructura que le permita a Altamira ser un puerto de tercera generación y recibir embarcaciones que actualmente arriban al Pacífico .
Las inversiones son un factor importante; sin ellas no habría aumento en sus actividades, indica Salazar, quien ha visto cómo se incrementa la presencia industrial en la zona y crecen las instalaciones de las empresas que llegaron tiempo atrás, cuando el puerto mostraba rezagos importantes, en particular en materia de terminales y bodegas especializadas.
Este puerto tuvo en 2001 un crecimiento de 15 por ciento respecto al año anterior; manejó 13 millones de toneladas de diversos productos. La parte comercial es solo un sesgo, 35 % de la mercancía que se maneja se produce en el puerto o en las empresas que conforman AISTAC, que en algunos casos hace la importación de productos petroquímicos y después la exportación vía contenedores de productos plásticos polímeros.

Inversiones
Para el periodo 2000-2004 se comprometieron más de 2 mil 200 millones de dólares de inversión privada industrial en el puerto. Lo que están buscando en la API es el concepto de encadenamiento vertical, que el que se instale en Altamira lo haga porque utilizará las instalaciones portuarias y consumirá o producirá los insumos de la zona. De acuerdo con este criterio, se está desarrollando la industria eléctrica. En Altamira se van a producir 2,400 mega wats / hora, alrededor de 5 % de la cantidad de energía eléctrica que el país produce. Para ello se construirán tres plantas, la Altamira II, que tiene 50 por ciento de capital japonés y francés, y producirá 450 mega wats, con 280 millones de dólares de inversión; una gasoeléctrica, con una inversión, española, de 560 millones de dólares; y una tercera planta cuyo terreno ya está vendido, lo que indica que será del tamaño de la Altamira II..
Se ha logrado captar la atención, tanto de Pemex como de empresas transnacionales, para la construcción de una terminal de gas natural, combustible que se traería congelado a menos 270° de las zonas de Nigeria, Trinidad y Tobago y otros puntos donde es más barato que en Texas, lo que significaría un incremento de 4 millones de toneladas al año más de carga en el puerto.
Estos datos y otros más, como la posibilidad de dejar en manos privadas la petroquímica básica y la inversión a cien por ciento en la industria eléctrica, han propiciado que diversos grupos estén interesados en la zona. Uno de ellos es Corporación Serbo, que tiene un proyecto para construir el primer complejo petroquímico de la iniciativa privada, el que contaría con 10 plantas productoras de 4.1 millones de toneladas anuales, para lo cual se requeriría una inversión de 2, 670 millones de dólares.
Corporación Serbo justifica el proyecto porque "existe una gran demanda doméstica (aproximadamente 55%) abastecida con importaciones que se pueden satisfacer con producción local asegurando una alta participación de mercado"; también porque hay mayor cercanía y mejor acceso a otras regiones consumidoras que los que tiene Coatzacoalcos, y se cuenta con mejor infraestructura para plantas petroquímicas.

Según Corporación Serbo, el impacto de este proyecto es grande: se emplearían 10 mil técnicos y obreros calificados durante la construcción del complejo; se crearían 2,300 nuevas fuentes de empleos para trabajadores y técnicos y 400 para funcionarios y administradores, así como 12,500 empleos indirectos, lo cual justificaría el desarrollo de una Nueva Ciudad Altamira, para la que se necesitarían 84 mil trabajadores.
Medina Zamora dice que es un proyecto muy interesante y factible, pues Altamira consume al año 2.4 millones de toneladas de productos petroquímicos, y todos vienen de la zona de Houston. "Lo que es importante de Serbo es que ellos no van a invertir esos 3 mil millones de dólares; están armando un parque industrial, están buscando que empresas transnacionales sirvan como proveedores del mercado".
En ese sentido, Salazar indica que la asociación tiene que ir girando su enfoque para generar o propiciar esos escenarios que permitan el crecimiento de la zona. "Nuestro reto -indica- es que los objetivos sean comunes para las empresas y que haya opción de hacer sinergia para impactar en la actividad propia de las empresas".

En la competencia
Pero aun sin proyectos de la magnitud que propone Corporación Serbo, el puerto está en la gran competencia global, lo que tienen que hacer es jugar a las ligas mayores -señala Zamora-, lo que implica no sólo concentrarse en el puerto y las hectáreas que se tienen adjudicadas, sino también en los accesos ferroviarios y carreteros.
Salazar insiste en que se deben enfocar en hacer sinergias. Tanto la API como los miembros de la AISTAC están buscando que se dé un transporte multimodal eficiente. La API está trabajando con las empresas ferroviarias; con Ferromex pactó un servicio diario que unirá Monterrey y Altamira. Con TFM, que es la línea que va hacia San Luis Potosí, cruza el centro del país y conecta con el Pacifico, pretenden llegar a un acuerdo para adaptar seis túneles en los cuales no se puede manejar ni trenes de doble estiba ni multiniveles, y cuatro curvas que presentan problemas. Se trata de una inversión de 60 millones de pesos que podría modificar el movimiento de automóviles que hoy día se hace por Veracruz.

Tareas pendientes
La construcción de infraestructura es una constante, en este año deben dotar de agua al puerto, lo que implica inversiones cuantiosas; "queremos hacer un proyecto que garantice por lo menos 5 metros cúbicos por segundo de agua. Queremos estar listos para cuando vengan los cambios estructurales en los energéticos que podrían marcar un crecimiento mucho más acelerado que el que ha tenido el puerto", menciona Zamora.

En Altamira y lo que abarca la zona sur de Tamaulipas se está activando la industria de la construcción, que en muchos puntos del país ha estado parada desde hace más de un lustro. Las inversiones que ha realizado la API son importantes, así como también las de las industrias. Los planes en ese sentido son importantes, por ejemplo, Dupont prevé una inversión de 100 millones de dólares en los próximos cinco años para la ejecución de un proyecto con el cual se doblaría el tamaño de su planta, pues más allá de los recubrimientos de pinturas, plásticos, hules y cerámicas, Dupont le apuesta al papel: "En el último año el negocio se ha dirigido al papel y al laminado; el futuro está ahí", dice Marc Holman, gerente de la planta Dupont Altamira, donde se produce el pigmento blanco o bióxido de titanio. Actualmente, la capacidad de producción es de 130 mil toneladas anuales del químico, las cuales cubren las necesidades del mercado nacional y parte del internacional; exporta 60 por ciento de su producción a Centro y Sudamérica, el Caribe, Europa y Asia. Esa producción es el resultado de inversiones continuas y mejoras a los procesos, indica Holman, y señala que recientemente ha habido una gran inversión de 50 millones de dólares en su área de neutralización (60 % se destinó a la mejora del sistema de desechos y del sistema ambiental, y el resto para acceder a nuevos grados de sus productos y funciones). Los cien millones de dólares mencionados se canalizarían para ampliar esa área e ir hacia una nueva tecnología que se llama renovación de cloro, con la cual se cumpliría el objetivo de incrementar la capacidad de producción de pigmento blanco.
Holman refiere que durante este año se hará el análisis del desarrollo del proyecto que está previsto a dos años, por lo que la ejecución del mismo iniciaría en 2003. Los tiempos están establecidos en función de que puedan cubrir la demanda actual y la proyectada, que en el rubro de exportación genera un ingreso del orden de los 130 millones de dólares anuales. Esta obra, como otras más, tiene impacto en el corredor industrial, en donde los empresarios representados en la AISTAC se consideran como la tienda ancla de un centro comercial, el elemento de promoción natural para el desarrollo del parque industrial, ya que no es lo mismo decir "tengo todas estas hectáreas para crecer", que decir "aquí están Dupont, Basf, etc., firmas importantes que escogieron Altamira porque efectivamente hay factores de competitividad en la zona".

Por construir
Si bien la zona sur de Tamaulipas y el puerto de Altamira representan dos puntos importantes para la creación de infraestructura, esta sería poco útil o rentable si no existieran las vías que comuniquen al estado con el resto del país y el extranjero. En ese sentido, el Gobierno del Estado de Tamaulipas promueve para su concesión el canal intracostero tamaulipeco, ejes carreteros y puentes internacionales.
Paralelamente, lleva a cabo un programa de modernización de la infraestructura ya existente. En cuanto a comunicación terrestre, recientemente se dio en concesión la construcción de 105 km. de carretera de cuatro carriles entre las ciudades de Reynosa y Matamoros a lo largo de la frontera; ésta se unirá a la carretera de cuatro carriles ya existente Reynosa-Monterrey. Su construcción volverá más eficiente el tránsito vehicular al aprovechar las conexiones con las carreteras federales estadounidenses núm. 77 y 281 a través de los seis puentes internacionales ubicados sobre este tramo. El tramo Victoria-Jaumave -que busca evitar el actual tramo serrano que dificulta la unión hacia el centro del país, tendrá una longitud de 47.5 km. El Reynosa-Nuevo Laredo (la prolongación de la autopista de cuatro carriles hasta Nuevo Laredo) posibilitará que la franja fronteriza se constituya en uno de los corredores industriales más importantes del país. Con ese propósito, se busca otorgar en concesión la construcción y operación de la vía de cuatro carriles de 227 km de longitud, para que consolide la integración eficiente de la franja fronteriza.
También se propone dar en concesión la construcción y operación de un eje carretero de 294 km de longitud que una las ciudades de Linares, Victoria y Estación Cuauhtémoc, ésta última ya conectada con cuatro carriles a la zona conurbada de Altamira, Tampico y Madero. Así mismo, se otorgará en concesión la construcción y operación de 313 km. de tramo carretero de cuatro vías que una las ciudades de Matamoros y Victoria.

Para consolidar el sistema de transportación terrestre, se requiere la construcción de la vía férrea Matamoros-Victoria, con una extensión de 285 km de longitud. Su construcción facilitaría la transportación de carga de importación y exportación de y hacia el centro del país a la zona del mercado más grande del mundo. Ante el incremento de tránsito vehicular de 15% anual, en los puentes internacionales entre Texas y Tamaulipas se requiere construir nuevos accesos que desfoguen este tránsito y prevean el aumento. Recientemente, se construyó el puente vehicular Reynosa-Pharr y se promueve la construcción de 11 adicionales, todos ellos bajo el esquema de concesión. Destacan entre éstos el tercer puente vehicular en Nuevo Laredo (Laredo III); el de Reynosa y McAllen; el de "Los Tomates", entre Matamoros y Brownsville, y el de Matamoros -Puerto de Brownsville. También se requiere la construcción de un nuevo puente ferroviario en Nuevo Laredo, y la ampliación del que se encuentra en Matamoros.
Ser una entidad receptora de diversas industrias demanda infraestructura que se sume a la existente: trece puentes internacionales, dos cruces ferroviarios y dos puertos de altura. La tarea está en marcha; principalmente en el puerto y corredor que rompió los esquemas: se diseñó con un concepto específico de uso industrial y se le añadió una ciudad, y no a la ciudad se le acondicionó un puerto.

Recuadro 1

El corredor industrial
En materia industrial, la intensa actividad petrolera con más de 50 años de historia ha contribuido al surgimiento de numerosas e importantes industrias del sector petroquímico que en la actualidad suman más de 30 instalaciones, con una inversión histórica acumulada superior a 5,500 millones de dólares y cuya producción se orienta principalmente a los mercados internacionales. Fuertes grupos industriales nacionales como CYDSA y ALFA, además de otros grupos industriales extranjeros como SHELL y Dupont, han detectado en Altamira las ventajas que ofrece el cluster petroquímico instalado bajo el concepto de agrupamientos industriales. ALFA, a través de sus subsidiarias, sostiene inversión estimada acumulada de 1,000 millones de dólares.
El Corredor se ha consolidado como el productor de 30% del total de químicos y petroquímicos del país, de resinas termoplásticas, y tiene el liderazgo en la producción de negro de humo y dióxido de titanio, además de fabricar 80% del total de resinas producidas en México.
La capacidad instalada de las empresas participantes de la industria química y petroquímica del país con base en Altamira alcanza los 2.6 millones de toneladas anuales. Más de 80% de los productos elaborados en el Corredor Petroquímico de Altamira se destina a la exportación, destacando entre ellos el ácido tereftálico, el dimetil tereftalato, el dióxido de titanio, el PET y el policloruro de vinilo (PVC). Para mantener el ritmo, y en algunos casos incrementarlo, las inversiones son esenciales.


Recuadro 2

Inversiones para todos los gustos
El turismo es una de las actividades con mayor oportunidad de desarrollo en el estado, y una de las que menos atención han recibido. Este sector tiene potencial, porque cuenta con un buen inventario de recursos naturales y atractivos. De acuerdo con el gobierno del estado, existen amplias posibilidades para desarrollar una oferta turística integrada que compita eficientemente con los destinos equivalentes en otros estados y países, así como la posibilidad de explotar su diversificación para otorgarle a esta actividad económica, importancia dentro de la política de desarrollo económico del estado.
La planta productiva está desarrollada sobre la base de la refinación de petróleo; existen dos refinerías y 22 plantas de la industria química y petroquímica (la inversión histórica acumulada es superior a 5,500 millones de dólares), además de 536 empresas exportadoras y una presencia fuerte de compañías de clase mundial que generan en el nivel nacional 6.5% del total de las exportaciones y 5.8% de las importaciones.
La industria maquiladora ocupa el tercer lugar nacional en el número de establecimientos, participa con 11.2%. Actualmente existen en el estado 351 plantas maquiladoras, y su desarrollo se ha dado principalmente en la zona fronteriza.
La competencia por atraer maquiladoras de calidad a la entidad es fuerte ante otras entidades de la república, países miembros del Tratado de Libre Comercio, Asia y Latinoamérica. El establecimiento de maquiladoras en la zona centro-sur de Tamaulipas durante los dos últimos años, principalmente de la rama textil, ha crecido de manera significativa debido la disponibilidad de agua, fibras naturales y sintéticas, mano de obra y la modernización de las vías de comunicación hacia los mercados potenciales y a los proveedores de insumos.
En materia de industria y comercio, el estado apunta, según el plan estatal de desarrollo, hacia una consolidación industrial, por lo que cobra importancia el puerto de Altamira, en torno al cual se encuentra el corredor industrial que ha mostrado una evolución positiva en relación con la instalación de empresas de diversos sectores, pues lo que se busca es que las diversas industrias encuentren en la zona sus insumos y medios de transporte para repercutir en una mayor rentabilidad.

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